08 de mayo de 2017
Cuba

La fidelidad de los laicos católicos ha dado credibilidad a la Iglesia de Cuba

Visita ad Limina de los obispos de Cuba

“Hasta hace unos años era muy frecuente que solo fuese la abuela la que acompañaba a los niños al Bautismo y que ésta tuviera que ir a otro pueblo para no ser reconocida. Hoy en día la mayoría de los cubanos quiere que sus hijos reciban el sacramento y la participación de los padres al ritual es muy activa: todos se quieren hacer una foto con el sacerdote que sostiene en sus brazos al pequeño”. En esta imagen, descrita por el obispo de Holguín, Mons. Aranguren Echeverría, durante la visita ad Limina de los obispos cubanos al Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, se puede leer la historia reciente de la Iglesia en Cuba y su vitalidad actual.

La Iglesia en Cuba está compuesta en su gran mayoría por personas que han abrazado la fe en los últimos años: se estima que el 80% de los miembros de la comunidad cristiana se unieron a ella después de la visita de Juan Pablo II al país.

En los últimos años, la Iglesia, a pesar de las dificultades, ha logrado conservar su credibilidad, y esto ha podido ser, según los obispos cubanos, gracias al testimonio valiente de los laicos. “Se han comportado como el resto de Israel. Hoy, después de que la marea ideológica se haya apaciguado, emerge su lealtad”. En muchos casos, como no era posible construir iglesias, se reunían en las denominadas “Casas de misión”, apartamentos, terrazas, patios privados puestos al servicio de los fieles para que estos pudiesen encontrarse.

Los obispos hablaron de su pueblo como de un pueblo que tiene un gran deseo de Dios en todas los ámbitos de la sociedad. Es una religiosidad muy difusa que hoy en día, gracias a la relación con el Papa, a la centralidad de las parroquias y a la devoción a la Virgen de la Caridad, tiene su propia identidad en la Iglesia Católica.

Acerca de esta devoción, el card. Farrell recordó las conmovedoras ceremonias con ocasión de la fiesta de la Virgen de la Caridad, celebradas en su primera parroquia de Washington.

El arzobispo de La Habana, Mons. Juan de la Caridad García Rodríguez, introdujo el tema de la familia, explicando que “más allá de la económica, la crisis real de Cuba en los últimos años ha sido la destrucción de la familia”. En particular, la emigración y la necesidad de viajar, incluso dentro del país por motivos de trabajo, han provocado la separación de las parejas. Hoy en día, también debido a la crisis de la familia, la sociedad cubana se encamina hacia un envejecimiento general. En este contexto, el arzobispo ha querido señalar la presencia de los jóvenes que se han esforzado para permanecer fieles a las enseñanzas de la Iglesia y los ha llamado verdaderos “titanes”.

A pesar de todo, la sensación de los obispos es que “la familia cubana quiere permanecer unida”. Esto se manifiesta en la manera en que se celebra la fiesta de las madres, momento en que las parroquias hablan de la belleza de la maternidad y de la vida.

 

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