12 de septiembre de 2017
Nicaragua

Familia y vida, valores ampliamente compartidos en el país

La visita ad limina de los obispos nicaragüenses

La mañana del 11 de septiembre de 2017, en el marco de la Visita ad Limina, los obispos de Nicaragua fueron recibidos en nuestro Dicasterio.
Los obispos de las ocho circunscripciones eclesiásticas de Nicaragua refirieron el inmenso compromiso evangelizador del laicado católico, especialmente a través de los “delegados de la Palabra”, del ministerio del catequista y los diversos voluntariados en los que colaboran los cristianos católicos. Ilustraron los programas de formación de los agentes de pastoral laicos, así como su preocupación por la formación de los jóvenes para el empeño social y político inspirado en el Evangelio.

Los prelados mencionaron el gran número de jóvenes que están involucrados en la pastoral juvenil y algunas de sus principales actividades, como es la Vigilia de los Jóvenes de Pentecostés que cada año reúne a unos 50.000 jóvenes de todo el país. En este sentido compartieron la gratitud e ilusión con que los jóvenes están preparando la Jornada Mundial de la Juventud de 2019 que tendrá lugar en Panamá, ya que a ellos, junto con Costa Rica, les tocará recibir a los jóvenes peregrinos unos días antes de los eventos con el Santo Padre en Panamá.

Con respecto a la pastoral familiar, los obispos hablaron de la riqueza de los movimientos eclesiales de familias y de la organización de la pastoral familiar a nivel nacional y diocesano. La familia y la vida, en Nicaragua, son valores ampliamente compartidos entre los ciudadanos y específicamente entre los católicos, puesto que la familia es la primera red de solidaridad y un importante amortiguador social. Sin embargo, como en muchas partes del mundo, las familias sienten la presión de la pobreza que las divide al obligarlas a emigrar, de la violencia intrafamiliar y los aires del relativismo y las ideologías.

Concretamente, la ideología de género ha ido influyendo las leyes y deteriorando la familia. Hoy en Nicaragua, el principal reto no son los divorciados vueltos a casar, sino que muchas personas no se casan por diversas razones, no siendo la última la falta de evangelización. Con respecto al aborto, refirieron que los nicaragüenses poseen una gran conciencia sobre el valor de la vida, por lo que las chicas – aun cuando deben afrontar un embarazo no planeado – no piensan en abortar. Hay un intenso trabajo de los grupos pro-vida y una gran solidaridad con los grupos protestantes evangélicos para defender la vida en las leyes.

Al término del diálogo, el Prefecto les agradeció el enorme trabajo que llevan a cabo y los animó a no perder la esperanza.