06 de septiembre de 2017
Honduras

¡Ustedes hacen realmente un gran trabajo de acompañamiento de las familias y de promoción del laicado!

Visita ad Limina de los obispos de Honduras

“¡Ustedes hacen realmente un gran trabajo de acompañamiento de las familias y de promoción del laicado!”. Con estas palabras el card. Farrell se dirigió a los obispos de Honduras al final de su visita a Limina en el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.

Del encuentro emergió la realidad de una Iglesia que logra seguir siendo vital y proactiva aún viviendo una situación extremadamente compleja. De hecho, la realidad de Honduras se caracteriza -como dijeron sus pastores- por una alta tasa de violencia que, desafortunadamente, caracteriza a todas las realidades del país, empezando por las maras y acabando por la violencia doméstica.

La familia, que según los obispos, sigue siendo una institución fundamental para todos los hondureños, sufre por muchas razones: la emigración, sobre todo masculina, que termina creando numerosas familias monoparentales; una tradición cultural machista; los condicionamientos culturales; la difusión de la teoría del género.

En esta situación, los obispos señalaron que la exhortación apostólica Amoris Laetitia ha jugado un papel muy importante y ha ayudado a fortalecer los caminos de acompañamiento de la Diócesis. En Honduras el mes de agosto está dedicado a la familia y numerosas iniciativas tienen lugar tanto a nivel nacional como a nivel diocesano y parroquial.

Durante el encuentro, se habló mucho de los jóvenes, el card. Maradiaga subrayó que la población de Honduras está compuesta por un 40 % de menores de 15 años y recordó que “Todos los obispos de América Central tenían el deseo de que las Jornadas Mundiales de la Juventud fuesen en Panamá”. Las JMJ son, en opinión de todos los obispos presentes, una oportunidad única para todos los jóvenes de Honduras y de todos los países de la región.

Una de las realidades más significativas de la iglesia hondureña son los “delegados de la Palabra”, laicos comprometidos con las catequesis y con el anuncio de la Palabra de Dios. En todo el país, que cuenta con menos de 8 millones de habitantes, hay 30.000. Es un tipo de apostolado que comenzó hace más de cincuenta años, y que como dijo el card. Farrell, “pone en práctica de manera creativa el Concilio”.

Ad Limina Visit Episcopal Conference of Honduras