21 de septiembre de 2017
Jóvenes

La Cruz del Jubileo portadora de esperanza para México

Las zonas golpeadas por el terremoto son etapas de la peregrinación de los símbolos de las JMJ

Al mismo tiempo que México escarba entre los escombros y llora los muertos del trágico terremoto de hace unos días, la Peregrinación de los Signos de las Jornadas Mundiales de la Juventud sigue su curso. Significativamente, en un momento de gran dificultad, precisamente en los mismos lugares centroamericanos desgarrados por la muerte y la destrucción el itinerario que los jóvenes realizan en la esperanza deja sus huellas. Los jóvenes partieron de la basílica de Guadalupe, a finales de agosto, y han llevado los símbolos de las JMJ - la Cruz del Año Santo y el Icono de la Virgen Salus Populi Romani – a las diócesis de México, pasando por Durango, Hermosillo y Monterrey.

Según el programa original, la Peregrinación también debe pasar y detenerse en algunas de las ciudades que han sido fuertemente golpeadas por el terremoto, como por ejemplo Acapulco, Oaxaca, Puebla (el epicentro), pero también en Chiapas y Yucatán. La historia de la Cruz del Jubileo - o de las JMJ - tiene treinta años y empezó cuando, en 1984, Año Santo de la Redención, el Papa Juan Pablo II decidió poner una gran cruz de madera, de unos 4 metros de altura, en la Basílica de San Pedro, en un lugar donde todo el mundo pudiese verla. Al final del Año Santo, después de cerrar la Puerta Santa, el Papa confió esta misma cruz a los jóvenes, que desde entonces han viajado con ella llevándola por todo el mundo.