25 de mayo de 2017
Guatemala

Las JMJ en América Central son una gran oportunidad

Visita ad Limina de los obispos de Guatemala

Miércoles, 24 de mayo, tuvimos la alegría de recibir a trece obispos de Guatemala en el marco de la visita ad limina. En un clima de fraternidad, los obispos nos compartieron sus alegrías y sus esperanzas en lo que respecta a la pastoral de la familia, de los laicos y de la vida. Hablaron de la buena organización de la pastoral familiar en todas las diócesis que en los últimos años ha sido muy activa y ha producido una gran cantidad de material sobre todo en los tres ámbitos claves: la preparación al matrimonio, la catequesis familiar y el acompañamiento de las personas en situaciones canónicamente irregulares. En este momento están trabajando para actualizar todos los materiales a partir de la Amoris Laetitia. El cardenal Farrell les animó a seguir en esta dirección, insistiendo en el resultado provechoso que se obtiene al reflexionar sobre los dos últimos sínodos.

Además, los obispos explicaron que en el país los debates sobre la ideología de género y los presuntos derechos sexuales y reproductivos no han tenido especial incidencia en el ámbito legislativo. En este sentido se hizo alusión a los puntos de vista en común con los grupos evangélicos en temas de defensa de la familia y de la vida, que es un ámbito privilegiado para el diálogo ecuménico.
En lo que respecta a la formación de los laicos, el desafío consiste en ayudarles a que estén presentes en el mundo secular con su propia identidad cristiana, en particular en los sectores de la política y economía, donde se siente la necesidad de una presencia de los cristianos que posean una unidad de vida para ayudar a superar los problemas de corrupción y violencia que afectan al país.

Una preocupación particular de los obispos es atraer y formar a los jóvenes. El cardenal Farrell les dijo que hoy en día es necesario invitar a los jóvenes a "hacer algo", involucrarse en el voluntariado y, poco a poco, ofrecerles acompañamiento y formación. La reunión terminó compartiendo la alegría de los tres acontecimientos más importantes de los próximos dieciocho meses: el Encuentro Mundial de las Familias, del 22 al 25 de agosto 2018, en Dublín, el Sínodo sobre los jóvenes y las Jornada Mundial de la Juventud en Panamá. Los obispos están entusiasmados con estos tres eventos, y se habló de cómo las familias ya se están organizando para participar en Dublín y de la gran oportunidad que representan las JMJ en América Central para replantear la pastoral juvenil.

El prefecto a continuación, les animó a asegurarse de que los cuestionarios que sean enviados a la Secretaría General del Sínodo hayan sido respondidos por los mismos jóvenes, ya que la Iglesia quiere escucharlos.

Como conclusión, fue un momento de corresponsabilidad pastoral a través del diálogo y la esperanza.