03 de diciembre de 2017
Testimonios

Aquella gracia recibida en las JMJ de Cracovia

La historia de Evelyn y Rolando, y de su pequeña Lourdes nacida gracias a la intercesión de San Juan Pablo II

Son innumerables los frutos que muchos jóvenes peregrinos dicen haber recibido en las diversas JMJ en todo el mundo, pero cuando conocimos esta historia, nos dijimos: ¿por qué no le pedimos a Evelyn que la escriba para nuestro página web? “Por supuesto que la escribo”, contestó, “¡las obras del Señor han de ser proclamadas!”

Evelyn, una joven salvadoreña comprometida desde hace mucho tiempo con la pastoral juvenil de su país, se casó en 2014, pero después de unos meses de matrimonio, viendo que no podía quedar embarazada, decidió con su marido investigar a fondo, para ver si había serios impedimentos para un embarazo. Después de varios análisis, se les diagnosticó infertilidad, por lo cual un embarazo resultaba prácticamente imposible. En 2016, cuando partían para las JMJ de Cracovia, recibieron “la gran bendición”, cuenta Evelyn, “de permanecer durante las Jornadas en la diócesis de Wadowice, la ciudad de San Juan Pablo II”.

Rezando frente a la pila bautismal de la iglesia, precisamente donde el Santo Papa recibió el bautismo, profundamente conmovidos, decidieron ofrecer todo lo que iban a vivir en las JMJ y pedir la gracia de la fecundidad. “Cada paso que dábamos, cada lugar que visitábamos, fue para pedirle al santo su ayuda”, recuerda Evelyn.

El 1 de noviembre, Evelyn supo que estaba embarazada. “¡Es un milagro!”, dijeron.

La niña, Lourdes Antonella, ahora tiene cuatro meses.

“Qué grande es Dios”, escribe Rolando, “por habernos dado la pequeña, un año después de haber rezado tanto, justo en el día del aniversario de nuestro matrimonio ... ¡Gracias, Juan Pablo II, por tu intercesión!”.

Frente a la pila bautismal donde el Santo Papa recibió el bautismo