22 de noviembre de 2018
Papa Francisco

En el corazón del hombre

Catequesis sobre el décimo mandamiento: “Todas las transgresiones nacen de los deseos malvados”

Con el décimo y último mandamiento, “No codiciarás los bienes de tu prójimo, ni la mujer de tu prójimo”, concluyó ayer el Papa Francisco sus catequesis sobre los Mandamientos.

 “Tengamos bien presente – dijo el Papa Francisco en la audiencia – que todos los mandamientos tienen la tarea de indicar el límite de la vida, más allá del cual el hombre se destruye a sí mismo y a los demás, y arruina su relación con Dios”. “Si vas más lejos, te destruyes a ti mismo, también destruyes la relación con Dios y la relación con los demás. Los mandamientos señalan esto”.

“El último mandamiento -añadió- pone de relieve el hecho de que todas las transgresiones nacen de una misma raíz interior: los malos deseos. Todos los pecados nacen de un deseo malvado. Todos. Es ahí donde comienza a ‘moverse’ el corazón, y uno entra en esa onda, y termina en una transgresión. Pero no una transgresión formal y legal: en una transgresión -concluyó- que hiere a uno mismo y a los demás”.