22 de agosto de 2018
Encuentro mundial de las familias

Card. Turkson, “El trabajo es vocación a ser socio de Dios. Los negocios están dirigidos al bien de la familia humana”

"Las empresas deben tener en cuenta los talentos individuales y satisfacer las necesidades de la humanidad con bienes auténticos y sostenibles, y en un espíritu de servicio y solidaridad con la familia humana”. Esto fue dicho por el card. Peter Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, en la primera jornada del Congreso Pastoral del Encuentro mundial de las familias, que se celebra hasta el 26 de agosto en Dublín. Al presentar esta tarde el panel "La vocación del empresario: una perspectiva de la empresa familiar", el purpurado recuerda que, según Amoris Laetitia, "la familia es una institución humana querida y creada por Dios para el cuidado y la permanencia de la persona humana. Por eso, la persona humana es creada, no sólo con dignidad, a 'imagen y semejanza de Dios', sino como hombre y mujer, capaces, a través de la colaboración mutua, de generar hijos y cuidarlos". Si se entiende "también la tarea de la persona humana de cultivar y mantener la tierra, en términos de trabajo, entonces -explica el cardenal- ésta es una expresión de su dignidad a imagen de Dios, para que el trabajo se entienda como la vocación de la persona humana a ser colaboradora de Dios, poniendo la creación al servicio de las necesidades de la persona humana, para el desarrollo y elevación de los necesitados y para que esta "vocación" se entienda como dirigida por la "lógica del don" que obra hacia el "destino universal de los bienes de la Tierra"”. En esta perspectiva, "los negocios son una noble vocación que organiza y realiza el trabajo para poner la creación y sus recursos al servicio del bien de la familia humana en general" y, en este sentido, "la familia es un recurso para la sostenibilidad y el servicio del amor a nuestros hijos y a los que vendrán después de nosotros".