21 de junio de 2018
Dicasterio

Los jóvenes en los movimientos eclesiales, evangelizados y evangelizadores

“En el origen de muchos movimientos eclesiales había jóvenes"; "en lo que se refiere a los movimientos eclesiales" hay una "larga experiencia de trabajo con los jóvenes"; "los movimientos eclesiales hacen participar activamente a los jóvenes en la evangelización" y hay "un vínculo muy estrecho entre la experiencia de fe y el camino vocacional". Estos son algunos de los puntos que el Cardenal Prefecto Kevin Farrell subrayó en su discurso de hace unos días en el Encuentro Anual de Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades que tuvo lugar en el Dicasterio.

Seguidamente tomó la palabra el secretario, el padre Alexandre Awi Mello: "Hoy, una vez más -dijo a los casi 50 miembros presentes- queremos escucharos. Escucharnos unos a otros nos enriquece a todos y nos hace percibir mejor la acción -siempre joven, dinámica y regeneradora- del Espíritu Santo en la Iglesia a través de los movimientos eclesiales y de las nuevas comunidades".

Por último, el discurso del Secretario del Sínodo de los Obispos, Cardenal Lorenzo Baldisseri, que hizo una reflexión sobre los objetivos, las expectativas y las perspectivas del encuentro de octubre: "Los jóvenes impulsan una renovación del modo de ser y de actuar de la Iglesia, una transformación que la haga más ágil, menos estructural, más dinámica, capaz de confrontarse sin miedo con otras culturas, con otras religiones y con los diferentes tipos de sociedades. Una Iglesia que está con la gente, capaz de estar presente donde están los jóvenes, en los lugares donde viven, incluso en aquellos que no son "físicos", como es el mundo de los medios sociales. Una Iglesia, por lo tanto, que sabe dialogar también con la cultura globalizada y tecnológica en la que nos encontramos y sabe adoptar nuevos lenguajes para anunciar hoy de manera creíble la Buena Nueva de todos los tiempos. Una Iglesia concreta, que les ayude a encontrar una solución a los problemas que les aquejan y que les acompañe, discreta pero eficazmente, en las opciones decisivas de su vida. Una Iglesia -concluyó- que también esté dispuesta a aprender de ellos y que no teme cuestionarse a sí misma para encontrar nuevas formas de llegar a los corazones de los jóvenes, renunciando a llenar sólo sus cabezas con palabras que ya no les dicen nada y prohibiciones impuestas sin explicaciones convincentes".