29 de abril de 2018
Visita ad limina

Nigeria, una Iglesia dinámica y vibrante

Durante dos días consecutivos, los días 24 y 25 de abril, nuestro Dicasterio recibió a un numeroso grupo de obispos de Nigeria en su visita ad limina apostolorum a Roma. Con sus casi 200 millones de habitantes, de los cuales alrededor del 20% son católicos, Nigeria cuenta con la comunidad católica más poblada del continente africano. El cuadro descrito por los prelados da la imagen de una Iglesia dinámica y vibrante, en constante crecimiento numérico y cualitativo. De hecho, el sentido innato de Dios que une a todo el pueblo nigeriano se refleja en las parroquias, donde hay una participación a las misas dominicales que ronda el 90%.

Los obispos también alabaron la abnegación y el compromiso de los fieles laicos en la Iglesia a todos los niveles, especialmente en las áreas en las que su experiencia es más necesaria (finanzas, gestión, sanidad, educación, obras de caridad). Esta dedicación es fruto de una preocupación constante por parte de los pastores que siempre han visto a los laicos como el ancla de la Iglesia misma: tanto es así que, en 1973 la Conferencia episcopal se dotó de un organismo, el Consejo de Laicos Católicos de Nigeria, para coordinar el apostolado de los laicos y garantizar su buena preparación catequético-pastoral a través de subsidios y programas de formación. Hoy, gracias a iniciativas como el Foro Social Católico, el número de creyentes que deciden implicarse en la administración de los asuntos públicos está creciendo.

 “No basta con que las iglesias estén abarrotadas -reiteraron los prelados-. Necesitamos mirar lo que sucede más allá de la misa, en la vida cotidiana, donde las opciones de vida no siempre están en armonía con la fe. Necesitamos más coherencia. Por poner algunos ejemplos, hablaron del problema de la poligamia, que debilita la institución del matrimonio cristiano, y del fenómeno desenfrenado de la corrupción, de la que los fieles católicos no están exentos. La situación de los jóvenes en lo que se refiere al desempleo, el analfabetismo, la pobreza y la falta de perspectivas parece preocupante. Pero sobre todo, los jóvenes nigerianos están expuestos sin defensa a las corrientes ideológicas perniciosas que vienen en su mayoría de Occidente: por las mismas razones, estos jóvenes son también las víctimas designadas de las numerosas sectas que pululan en el país e impulsan el “Evangelio de la prosperidad”. Por estos motivos, los obispos sienten la urgente necesidad de integrar el cuidado de las almas al compromiso con toda iniciativa encaminada a crear mejores condiciones sociales.