01 de octubre de 2018
Dicasterio

Una opción preferencial por los laicos

P. Awi Mello: “Es necesario formar un laicado capaz de responder a los signos de los tiempos y a la necesidad de una Iglesia en salida en el mundo y en las realidades temporales, que son el lugar proprio del laicado”

El encuentro internacional: “Promoción y formación de los fieles laicos: buenas prácticas”, organizado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida del 26 al 28 de septiembre, dedicó su último panel a compartir la experiencia de tres asociaciones diversas,  seleccionadas por trabajar directamente con la parroquia y por la parroquia.

Matteo Truffelli, presidente de la Acción Católica italiana y miembro de la Secretaría del Fórum Internacional de la Acción Católica, afirmó que “es importante que los laicos tomen conciencia de que están llamados a evangelizar principalmente y sobre todo como creyentes que viven en el mundo, discípulos misioneros, que viven y testimonian su fe a través de las diversas y concretas dimensiones de la existencia humana”. La formación en esta asociación es permanente, y “acompaña cada etapa de la vida de modo distinto”, y es integral, “porque involucra todas las dimensiones de la vida del creyente y de su camino dentro de la Iglesia y del mundo”.

Las Células parroquiales de evangelización tienen como objetivo “avivar la identidad misionera de los fieles laicos, y acrecentar la conciencia de los pastores de su misión de convertir las parroquias en comunidades ardientes de fe, donde sus miembros sean agentes activos en la evangelización”. Paola Marangione presentó la experiencia de las Células, ilustrando cómo este “sistema” trabaja en su parroquia de San Eustorgio, donde pequeños grupos compuestos de fieles laicos que han experimentado el amor de Dios, lo comparten con quien todavía no lo conoce, comenzando por sus ambientes de trabajo, de estudio, amigos, familiares y vecinos.

Finalmente, Juan Adolfo Moguel Ortiz, responsable del Organismo mundial de Cursillos de Cristiandad, presentó su experiencia, surgida también del encuentro con el Señor. El objetivo del movimiento, que usa el método de los “cursillos” (pequeños cursos) para la formación cristiana, es que las personas se conviertan en levadura evangélica en sus ambientes respectivos.

Es imposible sintetizar en palabras la riqueza de la discusión y el intercambio de preguntas y respuestas surgida después de estas intervenciones. El P. Alexandre Awi Mello, Secretario del Dicasterio, invitó en su conferencia conclusiva a “copiar creativamente” las experiencias de unos y otros, bajo la guía del gran Creativo que es el Espíritu Santo. De nuevo expresó la esperanza de la Iglesia en los fieles laicos, y la necesidad de que sean conscientes de su identidad y misión en la Iglesia y en la sociedad. Una conciencia que “comporta una esperanza: la de ser reconocidos y valorados, no sólo con palabras, sino con espacios concretos de participación y realización de su ser cristiano”. Finalmente, el P. Awi Mello concluyó invitando a los participantes a pedir a sus Conferencias Episcopales que asuman una verdadera “opción preferencial por los laicos”, “no exclusiva, sino preferencial, por la urgencia del tiempo presente y la necesidad de una Iglesia en salida, en el mundo, que es el lugar propio del laico”.