31 de enero de 2018
Rusia

Una Iglesia pequeña pero con un gran compromiso con la formación y la vida.

La visita ad limina de los obispos rusos al Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida

Un inmenso territorio con pocos sacerdotes; “nuevos cristianos” que requieren formación y un gran compromiso con la defensa de la vida. Esta es, resumidamente, la situación de la Iglesia católica en Rusia, según cuentan los obispos que llegaron hace unos días en visita ad limina al Dicasterio.

La mayoría de los sacerdotes presentes en Rusia (17 millones de km2) son extranjeros, y las grandes distancias hacen que muchas comunidades vivan sin guías pastorales. A pesar de esto, y a pesar de las persecuciones, el cristianismo ha sobrevivido en Rusia gracias a la sencilla pero solida religión de los padres y abuelos: éstos, aunque no hayan sido formados, han podido transmitir los fundamentos de la fe a sus hijos y nietos.

Las pocas, pero numerosas, familias católicas han dado muchos sacerdotes y religiosos a la Iglesia: incluso en ausencia de edificios de culto, las familias eran verdaderas “iglesias domésticas itinerantes” donde, a su vez, se reunían para oraciones y celebraciones litúrgicas. Hoy, la situación ha cambiado completamente.

En torno a los temas de la vida, todavía hay muchas cuestiones problemáticas relacionadas con la maternidad y la acogida de la vida.