24 de noviembre de 2018
Ad limina

Una voz en favor de la vida y la familia

Los obispos de Rumanía y de Moldavia visitan el Dicasterio

Una pequeña comunidad que renace casi de la nada, pero que ahora está creciendo, muy activa en el trabajo pastoral, en el campo social y en la promoción de los valores cristianos en una sociedad dividida entre la atracción por la Unión Europea y la nostalgia por Rusia. Es así como nos hablan de su Iglesia los obispos de Rumania y Moldavia, en ocasión de su visita  ad limina al Dicasterio hace unos días.

Además de una atenta labor pastoral, la Iglesia moldava lleva a cabo una intensa actividad de apostolado social con servicios sociales dirigidos a familias necesitadas, huérfanos, niños en situación de riesgo y mujeres que necesitan ayuda. En 2014 se inauguró el primer centro católico de asesoramiento en Chișinău, una pequeña semilla para las familias moldavas, "al servicio de las familias, para proteger la vida, para ayudar a los discapacitados, estando cerca de los que viven en situaciones de penuria social".

Recientemente la Iglesia ha dado su pleno apoyo a la iniciativa cívica sostenida por los laicos agrupados en la llamada "Coalición por la Familia", en la que unas cuarenta asociaciones y ONG de diversas denominaciones han recogido más de tres millones de firmas a favor de la modificación del artículo 48 de la Constitución, que establece que "la familia se fundamenta en el matrimonio libremente permitido entre dos cónyuges". Aunque el Referéndum constitucional del 6 y 7 del pasado mes de octubre no alcanzó el quórum, sirvió para hacer oír la voz de la Iglesia sobre un tema tan delicado y para mucho más.

Siguiendo con el tema pastoral de la familia, se ha visto que desde los años 90 la brecha entre la familia tradicional y la idea actual de familia se ha ido ampliando cada vez más. Hoy en día, la mentalidad secular avanza viento en popa, aunque las estadísticas dicen que, a pesar de esta desviación hacia nuevas culturas y modelos sociales, para la inmensa mayoría de los rumanos, la familia -que debe ser entendida en un sentido amplio porque abarca varias generaciones- sigue desempeñando un papel de máxima importancia en la jerarquía de los valores. También en Rumanía la edad media de los cónyuges aumenta lentamente, pero, aun con todo, el país mantiene firmemente el cetro del país europeo, con la edad media de los cónyuges más baja en absoluto. Los divorcios también están aumentando, pero las proporciones del fenómeno son, en general, muy limitadas en comparación con muchos otros países europeos. Por otro lado, la tasa de natalidad ha bajado de manera alarmante. Hoy en día, las parejas tienden a no tener más de un hijo. Por lo tanto, el país se enfrenta a un invierno demográfico, y lo más preocupante es que no hay signos de inversión de dicha tendencia.

En lo que se refiere al tema de la vida, los pastores señalaron varias iniciativas destinadas a defender y promover la vida del recién nacido, tales como "La marcha por la vida", organizada cada año el 25 de marzo en varias ciudades del país, la "Vigilia de cuarenta días por la vida", "El Rosario por la vida", que se reza semanalmente en diversos grupos parroquiales. Pero, sobre todo, la Iglesia asume la responsabilidad de promover como alternativa al aborto el apoyo a las mujeres en crisis y las reformas económicas que favorecen la natalidad, así como el rechazar toda forma de eugenesia y de selección de los nacimientos.

Hablando de pastoral juvenil, en respuesta a sus expectativas, los pastores decidieron crear, en 2015, la Oficina Nacional de Pastoral Juvenil, que tiene como objetivo coordinar iniciativas a favor de los jóvenes. Además, dedicaron varias sesiones de sus asambleas plenarias a los jóvenes para comprender mejor su mundo, su lenguaje, los nuevos medios de comunicación de masas y para ayudarles a utilizarlos con discernimiento.