07 de abril de 2018
Brasil

Viaje a Curitiba

Encuentro nacional de los coordinadores de la Pastoral de Pessoa Idosa.

Del 22 al 25 de marzo, tuvo lugar en Curitiba, Brasil, el encuentro nacional de coordinadores de la Pastoral de Pessoa Idosa, en el cual participó Vittorio Scelzo, de la Sección de Vida de nuestro Dicasterio.

La Pastoral es un organismo de acción social de la Conferencia Episcopal de Brasil que, con sus 15 mil voluntarios, va al encuentro, cada mes, de unos 145 mil ancianos de los suburbios pobres de 200 diócesis del país: el corazón de su actividad es la visita a domicilio concebida como una oportunidad para cambiar de manera concreta las situaciones de los ancianos y mostrarles el rostro misericordioso de la Iglesia.

Los voluntarios establecen con los ancianos a los que visitan, al menos una vez al mes, un vínculo afectivo estable y escuchan sus necesidades. Seguidamente, gracias a un acompañamiento atento, se comprometen a mejorar sus condiciones.

La Pastoral de Pessoa Idosa quiere ser una alternativa a la cultura del descarte: de hecho, a menudo, los ancianos, como se desprende de los testimonios presentados durante el encuentro, terminan considerándose como una carga para sus familias, pero el encuentro con los "líderes" de la pastoral devuelve la dignidad a sus existencias.

Los voluntarios, en su mayoría mujeres (85%) y jubilados, describen la participación en la Pastoral como una experiencia gratificante que da sentido a un periodo de la vida en la que el tiempo se dilata y, en el que generalmente, los objetivos disminuyen, así como la oportunidad de sentirse parte de la Iglesia y vivir "en salida" como lo pide el Papa.

La Pastoral de Pessoa Idosa fue fundada en 2004 por Zilda Arns, una laica brasileña para la cual se está llevando a cabo un proceso de beatificación, siguiendo el ejemplo de la Pastoral da Criança, que ella misma estableció en la década de los 80. Su compromiso, que hoy beneficia a casi un millón de niños en todo el país y se ha extendido a otras 19 naciones, ha contribuido en las últimas décadas a una marcada disminución de la desnutrición en Brasil gracias a una red de voluntarios vinculados a las parroquias que visitan, al menos una vez al mes, las casas más pobres y alejadas de los suburbios para enseñar a las madres nociones básicas de higiene, prevención de enfermedades y protección de la salud, especialmente durante y después del embarazo.