24 de marzo de 2019
Iglesia y deporte

En lugar de un 'deporte cristiano' más bien una 'visión cristiana del deporte'

Los días 15 y 16 de marzo, el Centro Deportivo Italiano celebró en Roma su Conferencia Nacional, cuyo título fue "¿Iglesia o deporte?", con motivo del 75º aniversario de su fundación

En el marco de las iniciativas relacionadas con el 75º aniversario, los días 15 y 16 de marzo se celebró en Roma la Conferencia Nacional del Centro Deportivo Italiano, en presencia de los presidentes regionales y provinciales y de sus respectivos asistentes eclesiásticos.

Santiago Pérez de Camino, responsable del Departamento Iglesia y Deporte del Dicasterio, participó en la mesa redonda del sábado 16 junto con los responsables del deporte de diversas asociaciones y de la CEI, reafirmando la importancia del laicado en la evangelización y del testimonio coherente de la vida cristiana dentro y fuera de la comunidad deportiva.

En respuesta a las palabras de Don Alessio Albertini, asistente eclesiástico del CSI – “La provocación del título ‘¿Iglesia o deporte?’ tenía como objetivo reflexionar sobre nuestra manera de entender el deporte”, Santiago Pérez de Camino dijo que “entre el deporte y la Iglesia existe un vínculo muy fuerte que pasa por itinerarios paralelos. Si el deporte pone al hombre en el centro del juego, hace el mismo juego que la Iglesia. Como ha dicho el Papa Francisco en repetidas ocasiones, el deporte que se practica correctamente conduce a la belleza y, por lo tanto, a Dios. Un deporte sin la Iglesia perdería una referencia ética única, mientras que la Iglesia sin el deporte perdería ese impulso y esa ayuda que le hace llegar allí donde por sí misma muchas veces no llegaría. De hecho, el deporte ayuda a la Iglesia a encontrar a otras personas”.

Al preguntarle sobre la relación entre la parroquia y el oratorio, Santiago Pérez planteó la siguiente cuestión: “¿Por qué tiene que haber necesariamente una separación entre entrenadores y catequistas? ¿Por qué no entrenadores y catequistas? La corresponsabilidad de los laicos en la Iglesia hoy en día es fundamental, como nos recuerda el Papa. En el deporte, los laicos cristianos pueden hacer mucho bien a la comunidad. El sacerdote no tiene que ser entrenador y viceversa, pero el deporte y la parroquia tienen la misma misión, llevar Dios al pueblo. Por eso no hay un deporte cristiano, sino una visión cristiana del deporte. Los clubes deportivos deben prestar mucha atención a la formación y no dejar a los jóvenes a cargo de alguien que no muestre ninguna coherencia en su vida. Hoy en día, con tantas familias rotas, el entrenador puede hacer mucho. El Papa Francisco dijo una vez a un joven universitario: “Lo último que hay que hacer para acercar a alguien a Dios es hablar; lo primero que hay que hacer es dar testimonio de cómo se trata a las personas”.

"Chiesa o sport?"