17 de diciembre de 2019
Familia

Promover una pedagogía de la paz

La Subsecretaria Gambino en la presentación del Mensaje para la 53ª Jornada Mundial de la Paz

“Situar a la familia en el centro de nuestra atención, ya que es el corazón del desarrollo y la promoción de una pedagogía de la paz”. Estas son las palabras de la Subsecretaria Gabriella Gambino, al tomar la palabra en la sala de prensa de la Santa Sede en la conferencia de prensa para presentar el Mensaje para la 53ª Jornada Mundial de la Paz.

La familia, continuó, debe ser considerada como “un hilo conductor que atraviesa todos los problemas relacionados con la falta de paz: si fortalecemos la familia, si fortalecemos su estabilidad y la capacidad de confianza y fiabilidad que es capaz de transmitir a sus hijos, podemos hacer de ella un lugar de generación de la esperanza. Porque es en ella que, bajo ciertas condiciones, los niños puedan aprender el diálogo, el respeto, la búsqueda del bien y el perdón. Sólo desde el interior de la familia puede surgir una ética de fraternidad y de coexistencia pacífica entre las personas y los pueblos. Por eso -explicó-, ante todo como cristianos, estamos llamados a sostener la familia estable, fundada en la alianza conyugal, en la paz y en la confianza recíproca”.

Recordando el deseo del Santo Padre, expresado en su Mensaje, de que “cada persona que viene al mundo desarrolle la promesa de amor, de vida y de paz que lleva dentro”, Gambino subrayó que se trata de “un mensaje muy fuerte, un mensaje vocacional. Nos está pidiendo que creemos las condiciones para que el rayo de la paternidad de Dios pueda ser presentado a los ojos de cada hijo que viene al mundo como un camino de amor, una vocación, el destino de una vida. Las familias han de ser capaces de mostrar esta paternidad de Dios a sus hijos. Nosotros, como cristianos, creemos en el amor de Dios: esta certeza es el mensaje de esperanza y paz que hay que transmitir a nuestros hijos. Como Iglesia y como familias podemos, por lo tanto, trabajar juntos para crear las condiciones para que cada uno de nuestros hijos pueda caminar ‘entre las cosas hermosas’ que el Padre ha pensado para él. Sólo así -concluyó- podremos generar una auténtica cultura del encuentro y el deseo de paz en el corazón de cada hombre”.