07 de agosto de 2019
Laicos

Trasformados y transformadores en parroquia y en sociedad

La subsecretaria Ghisoni en el Encuentro de Acción Católica General en España

¿Cómo podemos ser laicos que transforman el mundo en el que vivimos?  Esta pregunta fue el punto de partida de la ponencia de la subsecretaria Linda Ghisoni al final del encuentro de laicos de parroquia organizado en Ávila por la Acción Católica General sobre el tema “Realizar el sueño de Dios”.

“No podemos pensar que somos laicos transformadores de las realidades en las que vivimos y trabajamos, si primero no hemos sido transformados, - explico la subsecretaria dirigiéndose a unos 750 laicos presentes provenientes de 45 diócesis de toda España, acompañados durante el encuentro de diez obispos y de unos cincuenta sacerdotes -. Y hemos sido – prosiguió – realmente transformados, pero estamos llamados a tomar conciencia de que ser fieles laicos significa vivir como bautizados: llevamos dentro de nosotros el don de ser renacidos-llamados y enviados para llevar, no hermosas ideas o proyectos bellos, sino para dar testimonio con nuestras vidas del Evangelio”.

De modo que, como “fieles laicos conscientes del bautismo, de los derechos y deberes que de él se derivan, conscientes de ser llamados, somos, por vocación, enviados” que, “para vivir el protagonismo que viene del bautismo de una manera sana y consciente, hemos de volver siempre a la fuente, por medio de la oración, compartiendo con los demás, cultivando la formación”

“Como laicos – continuó – no podemos ser desencarnados respecto a la realidad en la que vivimos, de lo contrario traicionaríamos nuestra vocación”: es por ello que cada uno  “ha de preguntarse cómo puede vivir con renovada conciencia el ser él mismo fermento” no solamente “en los diversos ambientes de la iglesia, sino precisamente en los lugares y momentos ordinarios de nuestra vida cotidiana, en los contextos de la vida pública”.

 “Si somos transformados, entonces somos capaces de establecer relaciones nuevas con los demás, basadas en el perdón, la escucha, la paciencia y la aceptación. Nuestra misión – concluyó la subsecretaria - es una misión eclesial, vivámosla con responsabilidad, en comunión con nuestros hermanos y hermanas, con los párrocos, con los obispos”.