31 de marzo de 2020
Jóvenes

35 años después de la carta “Dilecti amici”

El 31 de marzo de 1985, el Papa Juan Pablo II escribió una carta a los jóvenes titulada "Dilecti amici". De ella surgieron las Jornadas Mundiales de la Juventud y los mensajes anuales a los jóvenes del mundo.

Cuando las Naciones Unidas declararon 1985 como el Año Internacional de la Juventud, San Juan Pablo II quiso dirigir una Carta Apostólica a los jóvenes de todo el mundo. Hoy, en el centenario del nacimiento del iniciador de las JMJ, podemos leer esta carta como parte de su testamento espiritual a los jóvenes de las diferentes generaciones.

Las palabras que se repiten como un estribillo en esta carta son las del apóstol San Pedro: “Estad siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza” (1 P 3,15).

Con esta exhortación y con la parábola del joven rico, el Pontífice muestra a los jóvenes lo rica y llena de esperanza que es la vida de cada uno de ellos. Del documento surge una visión antropológica del hombre, creado a imagen de Dios y receptor de la vida eterna, que caracteriza toda su enseñanza papal.

Mostrando los desafíos específicos del mundo moderno, San Juan Pablo II anima a los jóvenes a tener el coraje para hacer preguntas al igual que el joven del Evangelio y a buscar respuestas en la oración personal y en las Escrituras. Los exhorta a descubrir su vocación cristiana y a vivir sus vidas en la perspectiva del don de sí mismos. Pero, sobre todo, desea que los jóvenes descubran personalmente la mirada de amor de Jesús: “Os deseo que experimentéis, tras el discernimiento de los problemas esenciales e importantes para vuestra juventud, para el proyecto de toda la vida que se abre ante vosotros, aquello de que habla el Evangelio: «Jesús, poniendo en él los ojos, le amó». Deseo que experimentéis una mirada así. Deseo que experimentéis la verdad de que Cristo os mire con amor”. (n. 7).

Debido a la riqueza de su contenido, la carta "Dilecti Amici" se ha convertido en una fuente de inspiración para los catequistas y animadores juveniles y ha sido recordada repetidamente en la enseñanza papal, incluso durante el proceso sinodal del 2018.