12 de agosto de 2021
Jóvenes

Aniversario de las JMJ de Częstochowa y Madrid

Este mes de agosto se celebran los aniversarios redondos de dos Jornadas Mundiales de la Juventud: 30 años de la JMJ Częstochowa 1991 y el décimo aniversario de la JMJ Madrid 2011
fotomad2.jpg

La Jornada Mundial de la Juventud, celebrada del 10 al 15 de agosto de 1991 en Częstochowa, en el santuario de Nuestra Señora de Jasna Góra, conocida como la "capital espiritual de Polonia", fue la primera JMJ a la que asistieron en gran número los jóvenes de la antigua Unión Soviética. Su fuerte mensaje mariano y el testimonio de tantos jóvenes cristianos marcaron la vida de muchos participantes, entre ellos un joven italiano, ahora sacerdote y funcionario de nuestro Dicasterio, el padre Giovanni Buontempo, responsable de las relaciones con los Movimientos eclesiales y las Asociaciones de fieles. Este es su testimonio:


Tenía 18 años, acababa de terminar el bachillerato, me enfrentaba a la elección de la universidad y a mi futuro, y desde hacía algunos años reflexionaba con ansiedad sobre mi vocación. Las JMJ de Częstochowa fueron el punto de inflexión en mi vida. Fue una verdadera peregrinación de oración, de encuentro con el Señor, con la Virgen y con la fe vivida y encarnada en tantas personas que conocí. Era el primer evento internacional que vivía con todos los jóvenes de Europa del Este tras la caída del Muro de Berlín: su entusiasmo y alegría eran abrumadores. Pasamos varias noches cantando y bailando con ellos y contándonos nuestras experiencias. Cuando San Juan Pablo II habló de que Europa respiraba por fin "con dos pulmones", ¡entendimos muy bien lo que quería decir! Las JMJ de 1991 fueron también un encuentro sorprendente con la fe y la generosidad del pueblo polaco. La ciudad estaba llena hasta los topes, en aquella época el aparato organizativo de las JMJ no era tan experimentado como ahora, pero el pueblo polaco compensó los inconvenientes que surgieron.

Recuerdo, por ejemplo, que la noche de la vigilia, muchas familias abrieron sus pisos en los bloques de viviendas para que pudiéramos ir al baño, dando a todos algo de comer y beber. A todos nos llamó la atención la devoción mariana de los jóvenes polacos: nos sorprendió verlos arrodillados ante la imagen de la Virgen, sus oraciones, sus cantos, sus lágrimas de alegría. De ellos aprendimos a confiarnos a María y a tenerla a nuestro lado en nuestro camino de fe. Entendimos de dónde provenía la fe y el amor del Papa Wojtyla por la Virgen. La gracia que recibí al final de esos días inolvidables fue la fuerza para abrazar la vocación sacerdotal, superando todos los miedos y reservas. Desde entonces, la Virgen me ha acompañado siempre en mi vida de fe y en los 23 años de ministerio sacerdotal. Siempre estaré agradecido al Señor por el regalo de las JMJ en Częstochowa.


Las JMJ Madrid 2011, con su lema: Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe (Col 2,7), reunieron también a cientos de miles de jóvenes en un país europeo, donde proclamaron su fe en las calles de una ciudad moderna y redescubrieron las huellas cristianas del Viejo Continente. Uno de los organizadores de este encuentro fue el Dr. Santiago Pérez de Camino Gaisse, actual responsable de la promoción de los Laicos en nuestro Dicasterio:


Las JMJ Madrid 2011 supusieron un cambio radical en mi vida. Llevaba trabajando en la pastoral juvenil en Madrid desde 2003 y cuando recibí la llamada del director de Pastoral Juvenil para trabajar en la preparación de las JMJ. Dije inmediatamente que sí, aunque sabía que dejaba un trabajo fijo y que, después de las JMJ, me quedaría sin trabajo. Es uno de esos "saltos de fe" que acontecimientos como éste te dan la fuerza y el valor para hacer. Hay que confiar en el Señor, porque en generosidad nadie Le gana y Él te devuelve el ciento por uno. Me encargaba de gestionar los visados y preparar la entrada de los peregrinos en Madrid. Contactos con el Ministerio de Asuntos Exteriores, Policía, Aduanas, etc. Uno de los muchos trabajos que se esconden en las JMJ y que luego hacen que el evento sea un gran éxito. Tantas largas jornadas de trabajo hasta altas horas de la noche, tantos correos electrónicos y llamadas telefónicas que responder... a veces uno no sabe si será capaz de llevar a cabo tal tarea. Pero el Señor se sirve de nuestra pequeñez para hacer milagros, como los cinco panes y los dos peces.


Pude ver verdaderos milagros con mis propios ojos. Durante esos días en Madrid se respiraba un ambiente de fiesta y alegría. Muchos comerciantes y ciudadanos nos decían que los jóvenes irradiaban una alegría diferente, que no desaparecía. Esos testimonios dieron lugar, primero entre los jóvenes y luego también entre los "madrileños", a experiencias de conversión, de cambios de vida, de un sano deseo de vivir para Alguien...


Todavía recuerdo como si fuera ayer el momento de la Adoración ante el Santísimo en Cuatro Vientos.... personas muy diferentes que rezan con ese silencio exterior, pero con himnos de alabanza y oraciones en sus corazones. En torno al Parque del Perdón, para miles de jóvenes las JMJ fueron una oportunidad para confesarse, para algunos después de varios años. Recuerdo bien la explosión de alegría durante el encuentro del Papa con los voluntarios. Y ese mensaje del Papa Benedicto que, tras la fuerte lluvia, decidió quedarse con los jóvenes, diciendo: "Hemos vivido una aventura juntos. Firmes en la fe en Cristo habéis resistido la lluvia. Os doy las gracias por el maravilloso ejemplo que habéis dado. Igual que esta noche, con Cristo podréis siempre afrontar las pruebas de la vida. No lo olvidéis. Gracias a todos".


Al final el Señor nos recompensa. Inesperadamente recibí una invitación para trabajar para la Iglesia y para el Papa después de la JMJ en el Dicasterio para los Laicos. Nunca pensé que mi vida cambiaría tanto. Pero también nunca pensé que sería tan feliz.