13 de diciembre de 2021
#IamChurch

¡Todos vosotros tenéis la oportunidad de transformar vuestras vidas, de conocer a Dios!

Online el segundo video de la serie #IamChurch

 

"¡Todos vosotros tenéis la oportunidad de transformar vuestras vidas, de conocer a Dios!" Es un llamamiento que viene de la mano de cuatro jóvenes hermanos sordos de México que, en el segundo vídeo de la serie #IamChurch, online desde hoy 13 de diciembre, hablan de su experiencia de comunicar el Evangelio dentro de la comunidad sorda de su país.

Su historia se entrelaza con la de una pareja, él sordo, ella oyente, que vive en Venezuela. Eduardo cuenta que, también gracias al encuentro con Luizandra, intérprete de lengua de signos, "como persona sorda, me he sentido parte de la Iglesia".

Tanto los hermanos Segoviano como la joven pareja venezolana pertenecen a la DCYIA (Deaf Catholic Youth Initiative for the Americas) y participan activamente en la pastoral. Demuestran que -como escribió el Papa Francisco en su reciente Mensaje a las personas con discapacidad- en la vida de la Iglesia: "todos son protagonistas, nadie puede ser considerado un mero figurante".

De sus palabras se desprende también que el camino de la inclusión pasa por la participación en los momentos ordinarios de la vida de su propia comunidad eclesial: "Lectura de la palabra de Dios y de la Biblia, catequesis, grupos, servicio de apostolado. Todo esto me ha ayudado a sentirme involucrado. Por ejemplo, en 2018 me invitaron a trabajar en la JMJ y estuve en Panamá".

La amistad con Jesús hace de cada discípulo un misionero y en esto no hay diferencia entre los que tienen y los que no tienen una discapacidad. "Todos esos programas, los viajes, los encuentros me ayudaron a aprender cosas nuevas y a enseñar a los sordos, a la comunidad, a conocer mejor a Jesús y Su amor".

#IamChurch es una iniciativa del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, en el marco del "Año Familia Amoris Laetitia". Es un viaje a través de cinco vídeos, para descubrir a mujeres y hombres que con demasiada frecuencia son víctimas de la cultura del descarte y que, en cambio, dan testimonio de una humanidad sonriente, proactiva y alegre: el rostro atractivo de la Iglesia.