13 de marzo de 2018
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Como levadura en la masa

Los obispos de Vietnam en el Dicasterio

Visitando el Dicasterio hace unos días, los obispos de Vietnam hablaron de una pequeña pero vital Iglesia, caracterizada por la discreta práctica religiosa y el activismo de los fieles laicos. En todas partes, la participación a la Misa dominical varía entre el 70 y 90%. Para los asuntos de competencia del Dicasterio, la Conferencia Episcopal se ha dotado de tres comisiones: laicos, jóvenes y niños, familia y vida.

La pastoral de los laicos se basa en tres ejes fundamentales: ayudar a los laicos a tomar conciencia de sus responsabilidades en la Iglesia y en la sociedad; promover la comunión y la corresponsabilidad en la misión entre laicos y sacerdotes; promover la evangelización en un contexto en el que la comunidad católica, minoritaria en el país y a menudo obstaculiza por las autoridades, representa sólo el 7,4% de la población total, es decir, algo más de 6 millones de almas.

En cuanto a la pastoral juvenil, se ha destacado el papel central en la formación y acompañamiento de los jóvenes, especialmente por parte del MEG (Movimiento Eucarístico Juvenil), que cuenta con más de 600 mil jóvenes inscritos y activos. Entre las dificultades, se ha observado que el fuerte empuje migratorio del campo a los centros urbanos está vaciando las aldeas de las fuerzas juveniles, haciendo cada vez más compleja la labor pastoral en las parroquias de la ciudad.

En el ámbito familiar se habló de un aumento de la tasa de divorcios, resultado de la difusión de una idea del matrimonio vista como un mero contrato: los obispos señalaron también el creciente desafío que representan los matrimonios mixtos (más del 50% de los celebrados). Si las familias mixtas se han convertido en el primer laboratorio de diálogo interreligioso, existe un problema creciente de mantener la fe en la parte católica, que a menudo corre el riesgo de alejarse de la Iglesia.

Los obispos también han tocado los temas candentes relacionados con la vida, hablando del aborto como de un verdadero flagelo social: la globalización, el ateísmo del Estado, el recurso generalizado a la píldora del día siguiente, junto con la mentalidad ampliamente compartida en Vietnam según la cual un niño nonato no debe ser considerado como una persona a todos los efectos, y por lo tanto un poseedor de derechos, están produciendo una auténtica masacre de inocentes.

Por último, se han planteado algunas cuestiones sociales que representan un desafío para la Iglesia en Vietnam: el país está experimentando un gran crecimiento económico, pero al mismo tiempo la brecha entre ricos y pobres aumenta, de tal manera que, hoy en día, sólo el 5% de la población tiene control sobre la riqueza del país y esto alimenta las crisis sociales que sacuden cíclicamente a la sociedad y ven a la Iglesia ponerse del lado de los últimos.

 

 

Ad limina visit of the Bishops of Vietnam