04 de octubre de 2018
Dicasterio

Cristo en el centro

Con una celebración eucarística el cardinal K. Farrell inauguró las nuevas oficinas del Dicasterio: “Todo lo que hacemos es por amor a Él. En las personas que recibimos, con las que hablamos o a las que simplemente escribimos, lo vemos a Él”. Jesús es el centro de todo, incluyendo nuestro trabajo en estos espacios.

Con la celebración de la Santa Misa se inauguraron y bendijeron las oficinas del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, y el personal de los dos Pontificios Consejos anteriores está ahora unido, incluso físicamente. Permanece firme, dijo el cardenal Farrell en su homilía, que “el servicio que prestamos a la Santa Sede no está orientado al lucro, y por eso nuestro trabajo tiene una motivación puramente ideal. Nunca podremos evaluar el buen funcionamiento de nuestro Dicasterio simplemente a partir del presupuesto. El servicio al mundo de los laicos, de la familia y de la vida sigue siendo siempre un impulso ideal, nunca cuantificable”.

De ahí la invitación a un compromiso renovado, con nueva energía y apertura: “Miremos, pues, cada vez más alto, más allá de nosotros mismos, miremos con interés a todos aquellos a los que estamos llamados a servir y a los que deseamos llevar la luz de Cristo, una luz que nos ha hecho tanto bien, a nosotros mismos en primer lugar. Este es el mensaje sencillo y profundo que nos dejó el Papa Francisco en la nota que escribió a mano al final de su visita al Dicasterio el 30 de octubre de 2017. Escribió: No tengáis miedo, ampliad vuestros horizontes y salid a escuchar la realidad del pueblo y a anunciar a Jesucristo”.