JMJ SEUL 2027

La cruz de Cristo, salvación y milagro de comunión: homilía del cardenal Farrell en Seúl

La misa inaugural del II Encuentro Internacional de preparación para la JMJ de Seúl 2027 se celebró en la festividad de la Exaltación de la Cruz
© WYD Seoul 2027 LOC

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Esta tarde, 14 de septiembre, el cardenal Kevin Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, presidió la Santa Misa de apertura del II Encuentro Internacional de preparación para la Jornada Mundial de la Juventud de Seúl 2027, que se celebra en Seúl/Incheon hasta el 17 de septiembre.

En la festividad de la Exaltación de la Cruz, el Prefecto pronunció la homilía y se dirigió así a los aproximadamente 300 delegados de pastoral juvenil convocados en Seúl: «Ustedes saben bien que la cruz es uno de los símbolos más poderosos de las JMJ y que ha acompañado su camino desde el inicio de su historia». De hecho, desde 1984 —continuó el Prefecto—, «se ha llevado entre los jóvenes de todos los continentes y ha conmovido los corazones de muchos de ellos».

Para muchos jóvenes que se encuentran en el desierto de la vida, la salvación consiste en levantar la mirada y acoger de Dios el perdón, el amor y la vida

El cardenal se detuvo en la primera lectura de la liturgia de hoy, que narra el episodio de las «serpientes ardientes» que mordían al pueblo durante un difícil momento de prueba en el desierto. «En la primera lectura», dijo Farrell, «hemos escuchado el episodio de las “serpientes ardientes” que mordían al pueblo durante un difícil momento de prueba en el desierto. […] También hoy, muchos jóvenes se encuentran en el desierto de la vida, atraviesan momentos de prueba difíciles, de desorientación, de rebelión, de vacío».

«También hoy», prosiguió Farrell dirigiéndose a los presentes, «muchos jóvenes son mordidos por las “serpientes ardientes” del pecado, la tristeza, la depresión y la incredulidad. También para ellos la salvación no reside en estrategias humanas, ni en los bienes materiales, ni en las nuevas tecnologías, sino en levantar la mirada y acoger de Dios el perdón, el amor y la vida».

Los jóvenes demuestran que, al acoger a Cristo, nace una nueva humanidad

Por último, pues, una invitación de cara a la Jornada Mundial de la Juventud de 2027: «También nosotros enalteceremos a Jesús crucificado, para que muchos jóvenes crean en Él y tengan la vida eterna. Todo lo que hagamos durante la JMJ servirá para ello. Y lo haremos sin miedo, sin vergüenza y sin concesiones. ¡No podemos avergonzarnos de Jesús; no podemos avergonzarnos de la cruz!».

Y añadió: «Una de las características más bellas de la JMJ es la presencia de culturas, lenguas y razas diferentes, todas unidas en una misma fe. Así se hace realidad la reconciliación universal que simboliza la cruz. Durante los días de la JMJ, los jóvenes muestran al mundo que es posible superar las divisiones, los prejuicios y las hostilidades. Los jóvenes demuestran que, al acoger a Cristo, nace una nueva humanidad. Este es el milagro de la comunión en el único Espíritu que la cruz de Cristo ha traído al mundo».

14 de septiembre de 2026