Matrimonio y Familia
En el Uno somos uno
45º aniversario de «Couples for Christ» en Manila
Su Excelencia Monseñor Dario Gervasi, Secretario adjunto, y don Giovanni Buontempo, oficial del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, viajaron a Filipinas en el mes de junio con motivo de las celebraciones del 45.º aniversario de «Couples for Christ», uno de los movimientos eclesiales internacionales reconocidos por la Santa Sede, fundado en ese país asiático y presente hoy en más de 100 naciones.
Del 16 al 20 de junio, monseñor Gervasi y el padre Buontempo participaron en el Congreso organizado en el Space at One Ayala, en la ciudad de Makati, titulado «Una sola familia». El encuentro se inspiraba en el tema pastoral del movimiento Couples for Christ (Esposos para Cristo), con motivo del 45.º aniversario de su fundación: «¡En el Uno, somos uno!». La profundización sobre cómo la gracia del Bautismo llama a los cristianos a convertirse en testigos de la fe en un contexto de divisiones, desigualdades y otros desafíos sociales, al mismo tiempo que se refuerza la comunión dentro de la Iglesia, ha sido el argumento de las distintas intervenciones previstas en el programa.
Los participantes, procedentes de diversas partes del mundo, han podido reflexionar sobre el amor preferencial de la Iglesia por los pobres, inspirándose en la encíclica del Papa Francisco Dilexit Nos y en la exhortación apostólica del Papa León XIV Dilexit Te.
En colaboración con la Obra con los Pobres de la CFC – ANCOP y Missio Amare, el Congreso también ha explorado formas concretas en las que las comunidades católicas pueden responder a las necesidades de los más marginados y de las familias vulnerables.
El significado de ser uno en Cristo para una pareja de esposos
Gervasi y Buontempo han aportado sus reflexiones, ofreciendo perspectivas sobre el compromiso del Vaticano con los fieles laicos, los movimientos eclesiales y las comunidades católicas de todo el mundo.
En su intervención inaugural, monseñor Gervasi se detuvo en el significado de ser uno en Cristo para una pareja de esposos: «Significa que, si estamos unidos a Él, también estamos unidos a sus virtudes. Y una de sus virtudes es amar a los pobres, haberse hecho pobre, identificarse con los pobres». «Las familias unidas en el amor del Corazón de Cristo», dijo Gervasi, «pueden convertirse en familias de un corazón grande, capaces de acoger a los pobres. No se trata solo de llevarles a Dios, sino de encontrarnos con Él junto a ellos (cf. DT 81). La tentación actual es marginar a los pobres de nuestra comunidad. Algunos piensan que no vale la pena invertir en los pobres. Nosotros, en cambio, estamos convencidos de que los pobres, para los cristianos, no son una realidad sociológica, sino la carne misma de Cristo, y que debemos salir a encontrarlo en su carne».
La unidad, subrayó el Secretario adjunto, se manifiesta también en el apoyo que las familias se prestan entre sí y en el camino recorrido junto a los pastores: «Creo que si cada familia comprende cuánta fuerza de amor tiene hacia las demás familias, puede hacer muchísimo. Y las familias pueden hacer aún más cuando están junto a los sacerdotes y los religiosos. Es la Iglesia la que se manifiesta en esta unidad de servicio».
Don Giovanni Buontempo, por su parte, ofreció una visión general de la situación de los movimientos y asociaciones internacionales de fieles y del tema del buen gobierno.
Misa y visitas pastorales: al servicio de las Iglesias locales
En el marco de las celebraciones del aniversario, Gervasi también presidió la misa de clausura, el domingo 21 de junio en el New Clark Stadium de Capas (Tarlac), donde miles de miembros de «Couples for Christ» y fieles se reunieron al término del evento conmemorativo. A la Santa Misa asistieron el nuncio apostólico en Filipinas, Su Excelencia Monseñor Charles John Brown, y el obispo de Tarlac, Su Excelencia Monseñor Roberto Calara Mallari.
En la homilía, monseñor Gervasi ha invitado a los presentes a recordar que «en cada persona que vive su vida para Cristo hay una luz que debe iluminar a los demás. En cada palabra escuchada en lo más profundo del corazón hay una esperanza que transmitir. Un cristiano unido a Jesús —dijo Gervasi— es una luz que no puede apagarse».
La visita pastoral a Filipinas contó, por último, con numerosos momentos de encuentro en las parroquias y en las familias.
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