Familia
XV Congreso «Misterio Grande» sobre la realeza de los esposos
La pareja cristiana está llamada a aportar a la Iglesia el testimonio vivo del pacto conyugal
Del 26 al 28 de junio se celebró en Sacrofano (Italia), en la Casa de acogida “Fraterna Domus”, el XV Congreso teológico-pastoral “Misterio Grande”, dedicado este año al tema “La realeza de los cónyuges: el amor que da vida como Jesús”.
En los trabajos del Congreso participó la profesora Gabriella Gambino, Subsecretario del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, quien pronunció una ponencia inaugural titulada “La actualidad de la realeza nupcial en la Iglesia”.
El munus regendi de los esposos: no es poder ni dominio, sino servicio, responsabilidad y don
En su intervención, señaló que hoy en día el matrimonio «no solo está en crisis, sino que se ha convertido también en algo culturalmente opcional», en un contexto en el que no solo se cuestiona la forma de la institución matrimonial, sino su propia plausibilidad antropológica. Sin embargo, subrayó que una pareja que perdura, crece y genera ejerce una función orientadora que ninguna comunicación institucional sobre el matrimonio podría sustituir jamás.
En el centro de la reflexión se situó el munus regendi de los cónyuges, es decir, su participación en la realeza de Cristo: una realeza que no se entiende como poder o dominio, sino como servicio, responsabilidad y don. Una realeza que, arraigada en el Bautismo y configurada en el sacramento del Matrimonio, se expresa en la capacidad de los esposos para ordenar la vida cotidiana según Dios, haciendo de la familia un lugar de comunión, discernimiento, educación y misión.
La familia cristiana es sujeto vivo de la misión eclesial
Algunas preguntas han orientado la reflexión de la Subsecretario: ¿qué significa, hoy en día, ejercer la propia realeza, aquella arraigada en el Bautismo y aquella propia del estado conyugal? ¿Y de qué manera la pastoral familiar, y la Iglesia entera como Cuerpo de Cristo, pueden beneficiarse realmente de este don de los esposos?
«Los esposos no son usuarios de la Iglesia: son sus constructores», afirmó la profesora Gambino, recordando que la familia cristiana no es solo destinataria de la pastoral, sino sujeto vivo de la misión eclesial. Desde esta perspectiva, el munus regendi de los esposos no puede aislarse de los otros dos munera – el sacerdotal y el profético – recibidos en el Bautismo: sin ellos, el munus regendi correría el riesgo de convertirse en una mistificación de nuestra identidad bautismal.
Esta realeza conyugal, explicó, toma su forma en la vida cotidiana a través del gobierno de la relación conyugal como lugar de verdad, el cuidado de la domus como espacio de acogida y de memoria, la educación de los hijos, la escucha recíproca, la capacidad de perdón y la presencia activa en la comunidad eclesial y en la sociedad. La pareja cristiana es una auténtica «pareja misionera», llamada a llevar a la Iglesia el testimonio vivo del pacto conyugal.
La corresponsabilidad bautismal de los esposos, por lo tanto, no es una concesión externa, ni una mera función de apoyo a las actividades pastorales, sino que forma parte de su propia identidad eclesial. Por eso, la pastoral familiar está llamada a superar una lógica en la que las familias solo son acompañadas, para reconocerlas cada vez más como sujetos de evangelización, capaces de ofrecer a la Iglesia un estilo, una presencia y una experiencia concreta del amor de Dios.
Una pastoral que ayude a las familias a participar en la realeza de Cristo
Partiendo de estas premisas, la Subsecretario planteó dos preguntas decisivas: «¿Qué están llamadas a aportar a la Iglesia y al mundo las familias, en su realeza bautismal y conyugal?»; y, de forma aún más exigente: «¿Está nuestra pastoral realmente organizada para hacer posible esta ofrenda, o corre aún el riesgo de retenerla dentro de modelos pensados más bien para las familias y no tanto con las familias?». En este horizonte, destacó a continuación algunos desafíos y algunas dificultades a los que hay que prestar hoy gran atención para poder garantizar a las parejas de esposos el ejercicio de un auténtico munus real.
Durante los tres días que duró el coloquio se alternaron ponencias bíblicas, teológicas, pastorales y antropológicas, junto con momentos de oración, celebración y diálogo fraterno. Los organizadores anunciaron que las contribuciones presentadas se recopilarán en una futura publicación de las Actas, al servicio de la reflexión teológica y de la pastoral familiar.
El proyecto «Mistero Grande»: profundizar la belleza del sacramento del matrimonio
El proyecto «Misterio Grande» nace con el objetivo de profundizar, desde una perspectiva teológica y pastoral, la belleza del sacramento del matrimonio y la misión de la familia cristiana en la Iglesia y en el mundo. Cada año reúne a sacerdotes, consagrados, matrimonios, seminaristas y agentes de la pastoral familiar en un camino compartido de estudio, oración y reflexión sobre el misterio nupcial.
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