Papa León XIV

Magnifica Humanitas: la primera encíclica del Papa León XIV

Una Iglesia en camino a lo largo de la historia de la humanidad: los desafíos de la época actual interpelan a los hombres y mujeres de hoy
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El 25 de mayo de 2026 se publicó la primera carta encíclica del Santo Padre León XIV, titulada Magnifica Humanitas. Sobre la protección de la persona humana en la era de la inteligencia artificial.

En el 135º aniversario de la Rerum novarum, el Santo Padre presenta una reflexión sobre la doctrina social de la Iglesia en la era de la inteligencia artificial. El llamado es a custodiar «La magnífica humanidad que Dios ha creado», promoviendo la verdad, la dignidad del trabajo, la justicia social y la paz.

El Papa escribe: «La Iglesia, presente en el mundo como signo de unidad para toda la familia humana, reconoce en los interrogantes y los desafíos de la época actual el ámbito en el cual ejercer su vocación a la escucha, al diálogo y al servicio, dejándose interpelar por todo lo que concierne a la existencia de los hombres y las mujeres de hoy.» (19).

Dividida en cinco capítulos, además de una introducción y una conclusión, Magnifica humanitas parte, por lo tanto, de un postulado: la tecnología no es una «fuerza antagónica respecto a la persona» (4), ni un mal  «en sí misma» (9). Sin embargo, «no es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza». De ahí el llamado del Pontífice a «edificar en el bien» y a «seguir siendo humanos», siguiendo la lógica de la corresponsabilidad valiente, de la subsidiariedad y de la comunión, para que «l mundo pueda reconocer una vez más, en el corazón del ser humano, el lugar donde Dios desea habitar» (16).

La familia y los jóvenes: apoyarlos para no romper lo que hace que una sociedad sea generativa, la capacidad de construir el futuro

La encíclica destaca el llamado a la familia, fundada en la unión estable entre un hombre y una mujer: esta es un «bien social primario», «célula fundamental e insustituible de toda organización comunitaria» (165) que debe ser apoyada en este período de transición también mediante políticas laborales que favorezcan la estabilidad y ritmos humanos, a fin de garantizar el equilibrio adecuado entre la vida laboral y personal y proteger esa «capacidad de construir un futuro» que hace que la sociedad sea generativa.

Continúa el Papa León XIV: «Sostener a las familias y a los jóvenes en esta transición requiere medidas que hagan posible la estabilidad. Como ya se mencionó anteriormente, se necesitan políticas laborales que favorezcan la continuidad y la calidad del empleo, combatiendo la precariedad como condición normal de vida y promoviendo itinerarios realistas de acceso y desarrollo profesional. En segundo lugar, se necesitan medidas que garanticen ritmos humanos: sin un equilibrio entre trabajo, servicios y descanso, la familia se debilita y a los jóvenes les cuesta madurar el sentido de responsabilidad. Además, es fundamental invertir en formación y capacitación profesional accesibles, para que la movilidad profesional que exige la economía digital no se convierta en una selección cruel entre quienes pueden actualizarse y quienes no. Por último, hay que apoyar los vínculos sociales: redes y comunidades educativas que acompañen las elecciones de vida e impidan que la incertidumbre genere soledad y dependencias. Así, la transformación tecnológica puede ser atravesada sin romper aquello que hace generativa una sociedad: la capacidad de construir el futuro».

Desarmar la IA reconociendo en la fragilidad y la finitud los espacios donde maduran la relación, el cuidado y la apertura a Dios y al prójimo

Es necesario, además, «desarmar la IA», escribe el Papa, para «sustraerla a la lógica de la competencia armamentística, que hoy ya no es sólo militar sino económica y cognitiva. Es la carrera por el algoritmo más eficaz y por el banco de datos más amplio, para consolidar una ventaja geopolítica o comercial sobre todos los demás. Desarmar quiere decir romper esta equivalencia entre poder tecnológico y derecho a gobernar. Desarmar no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humano» (110). Se dedica un amplio espacio a la crítica del transhumanismo y del poshumanismo, que interpretan el progreso como la superación de los límites de lo humano. Por el contrario, el límite no es un defecto que haya que eliminar, sino una dimensión constitutiva de la persona, pues «el ser humano no florece a pesar del límite, sino a menudo a través del límite» (118), reconociendo en la fragilidad y en la finitud los lugares donde maduran la relación, el cuidado y la apertura a Dios y al prójimo.

Vivir las nuevas tecnologías a la luz del Evangelio

Al concluir la carta, el Sumo Pontífice invita a todos los fieles a vivir las nuevas tecnologías a la luz del Evangelio, siguiendo «un itinerario de vida cristiana sobrio y exigente», para que, incluso en la era de la IA, todos puedan dar testimonio de «la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios».

 

27 de mayo de 2026